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La presión y la fuerza de fricción

Pero también la duración de la presión son sin duda las causas más importantes de las úlceras por decúbito. La presión y la fuerza de fricción provocan la deformación del tejido, sobre todo en puntos sensibles a la presión como el sacro, los nódulos, los trocánteres y los talones.  El colapso de vasos sanguíneos y el sistema linfático obstaculiza el abastecimiento de sangre rica en oxígeno y la evacuación de desechos.

Las investigaciones científicas de la última década demuestran claramente que las úlceras por presión no son solo consecuencia de presión externa y fuerzas de cizallamiento que actúan desde el exterior hacia el interior de los tejidos, sino que las úlceras por decúbito a menudo surgen por lesiones irreversibles de las células a un nivel más profundo en los tejidos.

tas lesiones, denominadas ‘Deep Tissue Injuries’ (Lesiones de tejidos profundos), DTI surgen en general en puntos en los que el tejido queda comprimido y se deforma entre la superficie dura, al sentarse o estar acostado, y las protuberancias óseas del esqueleto.

Las DTI se hacen visibles en una fase más tardía y pueden provocar una desintegración de grosor completo del tejido, es decir, una lesión por decúbito de categoría IV.   Es difícil determinar el riesgo de DTI y requiere gran experiencia en la evaluación de la morfología (cambiante) del paciente.

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